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Cuando Pablo Motos le pidió que cantase Bella ciao, Laura Pausini debió de sentirse como la cantante de la orquestina del café de Rick en Casablanca cuando Victor Laszlo se acerca a los músicos y les grita: “¡Toquen La marsellesa, tóquenla!”. La cantante de la película (Corinna Mura) obedece porque Rick le da permiso y porque todos quieren humillar a los nazis, pero Pausini no tenía en el plató a un jefe que le dijera “adelante”. Ni Pablo Motos era un antifascista refugiado en el Marruecos francés ni se libraba una guerra en los estudios de El hormiguero. Por eso la cantante recurrió a su instinto comercial y replicó que no tenía el cuerpo pasionario.

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