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Aumentan las consultas por bronquiolitis: hay más casos que el año pasado – 19/06/2019

A dos días del inicio del invierno, el «concierto» de toses y estornudos que se oye en lugares de trabajo, viajes en transporte público y en las casas es síntoma colectivo del aumento estacional de la circulación de virus respiratorios, predominantemente el sincicial respiratorio (VSR) e influenza (gripe). Los bebés integran el grupo más vulnerable a causa de la bronquiolitis, que este año presenta mayor cantidad de casos que en 2018.

«Los casos notificados de bronquiolitis hasta la semana epidemiológica 22 de 2019 fueron 65.377 siendo esta cifra a nivel país un 6,6% mayor que la observada en el mismo período para el año 2018. La mayoría de las provincias de la región noroeste presentan tasas superiores a las registradas en 2018 y a las registradas en los últimos 5 años para el mismo período, junto con las provincias de Corrientes, Chaco Mendoza y San Luis», informa el último Boletín Integrado de Vigilancia elaborado por la Secretaría de Salud, publicado hoy.

En las primeras 22 semanas de los últimos siete años, 2015 y 2016 fueron los de mayor incidencia (107.985 y 111.331, respectivamente). Actualmente «se destaca un leve ascenso respecto al año anterior» contrario a la tendencia al descenso que se vio en 2017 y 2018, precisa el boletín.

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“Nos conectamos a través de telemedicina con hospitales pediátricos de todo el país. Estamos todos más o menos igual, con mucha cantidad de consultas, mucha cantidad de internaciones por virus sincicial respiratorio, que es el que predomina siempre en los inviernos, pero que este año está con un número bastante más alto, quizás hasta un 20%-25% más alto que el año anterior”, señaló a Clarín Carlos Kambourian, presidente del consejo de administración del hospital pediátrico ‘Juan P. Garrahan’. Y graficó que en tan solo cuatro días tuvieron que refaccionar un área del centro de salud para agregar 15 camas más de internación, lo que totaliza unas nuevas 60 camas para cuadros respiratorios en el último año.

Entre los meses de junio y julio se produce habitualmente un marcado incremento de los casos de bronquiolitis en menores de menos de dos años. “Hay un aumento de consultas con respecto a mayo y abril, pero no es espectacular y no hay ningún brote epidémico. Ante ello hay que mantener una conducta expectante y de vigilancia para cuando se instale el invierno, que es cuando aumenta realmente el número de casos”, indicó también a este diario Eduardo López, jefe del departamento de medicina del Hospital de Niños ‘Ricardo Gutiérrez’.

Según Valeria El Haj, directora del servicio de emergencias médicas Vittal, las consultas por cuadros respiratorios (incluidos niños y adultos) se elevaron un 15% respecto de mayo y un 22% en relación al mismo período del año pasado.

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La bronquiolitis produce inflamación en los bronquiolos, que son los encargados de llevar aire a los pulmones. El cuadro se inicia de 1 a 3 días antes con congestión nasal, tos y eventualmente fiebre, precisan desde la Sociedad Argentina de Pediatría. Luego los síntomas progresan y evidencian la obstrucción bronquial con un aumento de la tos, fatiga, agitación, retracción a la altura de las costillas (el pecho se hunde) y silbidos al respirar que pueden durar 5 o 6 días. Si bien la mayoría lo cursa sin complicaciones, se estima que un 3% requiere internación para la administración de oxígeno. 

No hay tratamiento específico para la enfermedad, por lo que los especialistas subrayan la importancia de cumplir con las medidas de prevención: mantener la lactancia, vacunación completa, no exponerlos al humo del tabaco, evitar el contacto con personas resfriadas, lavado frecuente de manos (sobre todo antes y después de tocar al bebé), cubrirse la boca y la nariz al toser y estornudar, no automedicar y consultar al médico ante síntomas o dudas, entre otros.

“Es común en niños menores de 2 años y ocasiona frecuentes visitas al médico y servicios de emergencias y se ha convertido en una de las razones más comunes para la hospitalización en este grupo etario durante los meses de otoño e invierno”, afirmó Silvina Smith, neumonóloga pediatra, prosecretaria del Comité de Neumonología de la SAP en un comunicado.

“La mayor cantidad de casos que internamos son menores de dos años. Junto con estos casos pueden aparecer neumonías o las complicaciones de las neumonías, como los derrames, que son enfermedades más serias que requieren mayor tiempo de internación, antibióticos endovenosos y a veces procedimientos quirúrgicos”, apuntó López. Es que, según explicó, uno de los riesgos de la infección por virus respiratorios (como los que provocan bronquiolitis o gripe) es que “facilitan el terreno para la sobreinfección con bacterias”, que pueden agravar los cuadros.

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En ese sentido, destacó la importancia de cumplir con el calendario de inmunización obligatorio, que incluye vacunas contra la gripe y el neumococo. Los bebés de 6 meses a dos años deben recibir dos dosis de la vacuna antigripal (separadas por un mes) para garantizar la protección la primera vez que se vacunan y luego sólo una. “Las coberturas no son óptimas”, advirtió López. Los bebés son los que registran las peores coberturas desde que se inició la estrategia de vacunación antigripal en 2011. También deben recibir tres dosis (a los 2, 4 y 12 meses) de la vacuna contra el neumococo. Se administran en forma gratuita y sin prescripción médica.

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En la actualidad, no existe una vacuna específica para prevenir la bronquiolitis. Argentina, a través de la Fundación Infant, participa en la investigación y evaluación de una que se encuentra en “una etapa muy avanzada”, según Fernando Polack, director de la institución.

En adultos, si bien todavía la circulación es baja, el virus predominante es el de la influenza (mayoritariamente los subtipos A: H3N2 y H1N1), por lo que los especialistas insisten en la importancia de vacunar especialmente a la población objetivo: además de los bebés, mayores de 65 años, personal de salud, embarazadas en cualquier trimestre de la gestación, puérperas hasta 10 días después de parto. También está dirigida a personas de 2 a 64 años con factores de riesgo como obesidad, enfermedades cardíacas, respiratorias, renales y diabetes quienes sí deben presentar prescripción médica que acredite la condición por la cual deben vacunarse (excepto en caso de obesidad).

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