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Calabazas más allá de Halloween y tiempo de buñuelos

El trajín al mediodía en La Mallorquina de la Puerta del Sol es hipnótico. Detrás del mostrador una decena de trabajadores no paran quietos ni un segundo. “De cabello mándame dos bandejas”, grita uno de ellos. Y en seguida salen unos buñuelos rumbo al mostrador. Dos turistas francesas, Isabelle y Sophie, miran con curiosidad el repositorio donde se alojan los dulces de la festividad de Todos los Santos. “Los buñuelos se parecen a nuestros beignets”, explican en un perfecto inglés mientras los muestran en su móvil. “De lo que no habíamos oído hablar nunca es de eso otro, los huesos de santo”. Lo mismo que a ellas, le ocurre a multitud de extranjeros que visitan Madrid por primera vez estos días. Un grupo de orientales también observa con detenimiento la parte donde se aloja la dulcería más tradicional. No hablan inglés, pero se llevan una cajita de macarons, la popular galleta originaria de Francia e Italia. “Al ser venta a granel casi todo es consumo nacional, aunque los huesos también los vendemos para llevar”, advierte José Laguna, apoderado de la firma, con tres sedes ya en la capital. [Planes de Halloween en Madrid]

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