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Hoy en día, la única manera de eliminar una catarata es por medio de la cirugía, según indica la Academia Americana de Oftalmología (AAO por sus siglas en inglés). Y es que,

«No existen medicamentos o colirios que detengan la evolución o recuperen la trasparencia del cristalino. La catarata no es una patología urgente, y por tanto no precisa cirugía de manera inmediata excepto en casos extraordinarios. De este modo, será su oftalmólogo el encargado de evaluar y de valorar el momento adecuado para programar la intervención, según las condiciones individuales de cada paciente», subraya por su parte la Sociedad Española de Oftamología.

En este sentido, el doctor Nabil Ragaei Kamel, jefe de Servicio Oftalmología del Hospital Quirónsalud San José (Madrid), quien precisamente tiene mucha experiencia en una avanzada técnica de operación de cataratas que permite a los pacientes corregir diversos problemas oculares en una misma operación, explica que tener una catarata puede ser como mirar a través de un parabrisas empañado o empolvado. «Se puede ver borroso, o incluso nubladas o menos coloridas las cosas. Será el oftalmólogo el que recomendará extraer una catarata cuando esta le impida realizar su vida cotidiana con normalidad», señala.

La cirugía refractiva, es aquella en la que no solo se quita la catarata sino que también se pueden corregir las dioptrías e igualmente los defectos refractivos (miopía, hipermetropía, astigmatismo y la presbicia)

En concreto, la AAO describe que durante la cirugía de catarata se extrae el cristalino nublado natural y se coloca uno transparente y artificial, denominado ‘lente intraocular’ (IOL, por sus siglas en inglés). Actualmente hay varios tipos de estas lentes artificiales y en los últimos años se ha avanzado muchísimo en este campo, según destaca por su parte el experto de Quirónsalud.

«La tecnología ha cambiado radicalmente en los últimos años en la Oftalmología y especialmente en el campo de la catarata. Antes consistía en una cirugía casi básica, simple, por la que se opacificaba el cristalino, es decir, se quitaba esa cortina que impedía ver al paciente.

Ahora, ha cambiado a ser una cirugía de alta resolución, que se combina con la cirugía refractiva, es decir, aquella donde no solo se quita la catarata sino que también se pueden corregir las dioptrías e igualmente los defectos refractivos (miopía, hipermetropía, astigmatismo y la presbicia)», señala el oftalmólogo.

Así, el experto de Quirónsalud resalta que el avance se ha producido fundamentalmente en el tipo de lentes, actualmente de alta tecnología, de forma que ya es posible corregir cualquier defecto refractivo.

Es más, destaca que en la corrección de la presbicia es donde ha habido mayor avance en los últimos años, mejorando la calidad y la tecnología de las lentes empleadas, que han añadido al paciente «una calidad de vida importantísima» tras la cirugía: «Permite al paciente que se va a operar de cirugía de cataratas que se pueda corregir su visión de lejos, de cerca; y en definitiva, que no necesite gafas en ningún momento después de la cirugía».

¿Qué tipo de lentes se utilizan?

Las lentes empleadas en este tipo de cirugía son las trifocales, que llevan varios años en el campo de las cataratas, y donde se ha ido avanzando en la calidad de la imagen, en la precisión e incluso en los aparatos de medición de la propia lente para adaptarse a las particularidades de cada paciente.

Precisamente, el doctor Nabil Ragaei Kamel ha realizado un exhaustivo trabajo en las lentes trifocales, en su desarrollo y perfeccionamiento. Según describe, aunque llevan unos años ya en el mercado, resalta que se ha avanzado en la calidad de imagen que proporcionan, con gran precisión actualmente.

También dice que se emplean las lentes que corrigen distancias intermedias, «algo realmente novedoso» que puede aplicarse al uso del ordenador o a la conducción, así como al hacer deporte: «En la práctica diaria, la distancia intermedia supone el 60% de nuestra actividad diaria. Se ha avanzado muchísimo y hemos estado al frente de diversos estudios en el desarrollo de estas lentes».

«En la práctica diaria, la distancia intermedia supone el 60% de nuestra actividad diaria»

Otro tipo de lentes intraoculares que se emplean, según añade la Academia Americana de Oftalmología, son las lentes intraoculares monofocales: «Tienen una distancia de enfoque. Están diseñadas para enfocarse de cerca, a media distancia o a lo lejos. La mayoría de las personas se los hacen hacer para tener visión a la distancia. Y luego utilizan gafas para leer o para hacer tareas de cerca».

Por otro lado, la Sociedad Española de Oftalmología apunta que también se trabajan las lentes bifocales, aquellas que poseen zonas ópticas dedicadas a la visión lejana y cercana al mismo tiempo, así como las lentes tóricas, que se emplean para corregir el astigmatismo elevado.

«La elección de la lente a implantar debe ser individualizada y consensuada en cada paciente. Su oftalmólogo le informará detenidamente de las opciones disponibles en su caso concreto, teniendo en cuenta las condiciones anatómicas de su ojo, las patologías asociadas que puedan coexistir (glaucoma, degeneración macular, miopía magna entre otras), y el estilo de vida y las necesidades personales y profesionales de cada individuo», asegura la SEO.

Desde la AAO recuerdan también que las lentes intraoculares están hechas de silicona, acrílico, u otras composiciones plásticas y cuentan con diferentes graduaciones de enfoque, de la misma forma que las gafas o las lentillas; aparte de que suelen contar con una capa de material especial para ayudar a proteger a los ojos de los rayos UV tan dañinos para nuestros ojos.



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