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El sol es necesario para el organismo, mejora el estado de ánimo y ayuda a sintetizar la vitamina D, esencial para los huesos y el sistema inmunológico. Pero, a la vez, los rayos solares pueden resultar dañinos, porque provocan fotoenvejecimiento (pérdida de hidratación de la piel y de luminosidad, arrugas, manchas) y cáncer de piel. Por eso es importante exponerse a él con protección solar y de forma prudente. Después de haber pasado tantos meses tapada, la piel es mucho más sensible a los rayos UV y conviene prepararla previamente. Además, en verano los rayos son más fuertes y el peligro de quemaduras es mayor, a lo que hay que añadir que es habitual pasar más tiempo en el exterior.

Exfoliación para conseguir un bronceado homogéneo
Una de las rutinas para preparar la piel antes de exponerla al sol es la exfoliación. «Es muy común que cuando la piel se broncea en verano se formen parches a causa de la falta de exfoliación de la piel, por eso siempre se debería exfoliar la piel, como mínimo, antes de empezar el verano y después de que acabe para poder lucir una piel jugosa y con buen aspecto», explica Anna Alocén, licenciada en Ciencias Químicas, Máster en Dermofarmacia y Cosmetología y responsable de formulaciones cosméticas de Inner Entreprises (creadora de la firma The Essentials). La facialista Yvette Pons, propietaria de Institut Yvette Pons, añade que «la exfoliación permite realizar una limpieza profunda de la epidermis, liberándola de las células muertas, al mismo tiempo que se activa la circulación y se oxigena para preparar la piel antes de recibir el sol por primera vez. De esta forma, no se incentiva tanto la producción de radicales libres, se previene el envejecimiento cutáneo, consiguiendo un bronceado más duradero y que la piel no se descame con tanta facilidad».

De izquierda a derecha: Exfoliante corporal Talasso Scrub Anti-Acqua de Collistar (58,90 €); Exfoliante Suave UH de Topicrem (13,95 €); Exfoliante corporal Body Balm Melon & Cucumber con sal del Mar Muerto de Mokosh (21,90 €).

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Hidratación para reforzar la barrera cutánea
Otro cuidado muy importante para minimizar los daños del sol en la piel es la hidratación. Una piel hidratada es más fuerte y resistente. Yvette Pons asegura que «el sol deshidrata profundamente, por lo que se debe mantener la hidratación por dentro y por fuera. ¿Cómo? Bebiendo más agua, de 1,5 a 2 litros al día, para mantener las reservas a nivel fisiológico más elevadas. Además, el agua aporta turgencia a la piel y desintoxica el organismo. A nivel tópico, hay que aplicar productos hidratantes, para mantener las reservas de hidratación naturales, así como para protegerla. Las cremas hidratantes ayudan a crear una barrera protectora en la piel para evitar la pérdida de humedad, la sequedad e incluso la descamación». La hidratación, además, ayuda a que la piel tenga un aspecto más bonito y más luminoso.

De izquierda a derecha: Loción corporal hidratante Body Bomba de Belif (22 €, solo en Sephora); Aceite reparador hidratante de Kosei (15,80 €); Loción corporal hidratante Body Lotion de Babor Spa (25 €).

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Nutricosmética, protección desde el interior
La nutricosmética solar es el complemento perfecto a la protección tópica. Según el farmacéutico Felipe Martín, titular de la farmacia Galileo 61, «las cápsulas de protección solar orales sirven para neutralizar la acción de la radiación solar y los rayos ultravioletas. También ayudan a calmar y disminuir el daño desde el interior incluso una vez se ha producido, fortaleciendo la barrera natural del organismo y activando sus mecanismos de defensa». El experto advierte, no obstante, que «las cápsulas de protección solar orales no son en ningún caso un sustitutivo de la protección externa, sino un complemento que potencia los beneficios del cuidado externo y que fortalecen el ADN de las células cutáneas». Es recomendable empezar a tomar la nutricosmética solar unas semanas antes de la exposición, durante la exposición y algunas semanas después de finalizarla, de forma que, además, así será posible mantener más tiempo el tono dorado de la piel.

De izquierda a derecha: SunIsdin cápsulas solares de Isdin (27,95 €); Heliocare Oral Cápsulas de Cantabria Labs (34,14 €); Cápsulas orales Sun Boost Summer Skin de Naturadika (24,95 €).

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Alimentación: esencial para una piel bonita
Seguir una dieta equilibrada y variada es esencial para mantener la salud y también juega un papel fundamental en la piel. El doctor Alfonso Galán, médico experto en medicina antienvejecimiento en la Clínica Neolife, aconseja «aumentar el consumo de antioxidantes vía alimentación o suplementación. Entre los más importantes podemos mencionar las vitaminas A, C y E, el resveratrol, la astaxantina, la melatonina, la coenzima q10, el té verde, el glutation, la quercetina, la curcumina, etc». La lista de la compra para una bronceado sano debe incluir, según el experto: frutas y verduras como la zanahoria, el tomate, la sandía, la naranja, el melocotón o el pimiento rojo, entre otras, ricas en carotenoides. Tampoco deben faltar el kiwi, el pomelo, el mango o el limón, ricos en vitamina C. El aguacate, los frutos secos, las hortalizas de hoja verde y el aceite de oliva virgen extra aportarán la vitamina E. Los polifenoles, también necesarios, están presentes en frutas, verduras, cereales, legumbres, cacao y bebidas como el café, el té verde y el té negro. Y la vitamina D en pescados como las sardinas, el bonito o la caballa.

Además, los expertos aconsejan empezar a tomar el sol de forma gradual para que la piel se vaya acostumbrando. Hay que evitar exponerse en las horas centrales del día. Por supuesto, hay que utilizar protección solar alta de amplio espectro que proteja de los rayos UVA, UVB, infrarrojos y luz azul. Por lo menos conviene elegir un protector solar con SPF 30 y recomendable que sea SPF 50, reaplicando cada dos horas. Los cuidados posteriores también son importantes para calmar la piel y rehidratarla.



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