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Confirman beneficios de tener una huerta en casa – 09/10/2019

Meter las manos en la tierra, plantar semillas, esperar el tiempo que sea necesario y finalmente incluir en los platos que llegan a la mesa vegetales que crecieron en casa suele ser una experiencia aislada en entornos urbanos. Falta de espacio y tiempo atentan muchas veces contra las huertas domiciliarias o urbanas, intervenciones que, junto con la educación nutricional, se vinculan a una mejor alimentación, mayor actividad física y menos estrés, según una reciente investigación.

Un grupo de investigadores de la Universidad de California en San Francisco (Estados Unidos) se asociaron con Valley Verde (una organización comunitaria de jardinería urbana de Santa Clara, también en California) para comprender mejor las percepciones de los participantes sobre los beneficios para la salud y la aceptabilidad de los programas de jardinería urbana.

Para llevar a cabo este estudio publicado en Journal of Nutrition Education and Behavior, los investigadores siguieron a 32 participantes en el programa de Valley Verde, en su mayoría hispanos o latinos y mujeres. La iniciativa está dirigida a una población predominantemente de bajos ingreso e inmigrantes, brindándoles el conocimiento, las habilidades y las herramientas necesarias para cultivas sus propias huertas orgánicas.

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El personal de Valley Verde dictó 10 talleres mensuales para cada participante centrados en el desarrollo de habilidades de jardinería orgánica, educación nutricional, así como en estrategias para aumentar la ingesta de vegetales, frutas y granos integrales o estrategias de compra saludables. Los participantes fueron entrevistados antes, durante y después del programa para rastrear lo que aprendieron y cómo lo estaban implementando.

Casi todos los participantes señalaron que comieron más frutas y verduras gracias al programa, apuntando como causa la mayor accesibilidad, frescura, sabor y conveniencia de los productos de la huerta.

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«Este modelo basado en el hogar puede desempeñar un papel vital en la agricultura urbana y tiene el potencial de afectar directamente a la salud al vincular el jardín con el hogar», indicó la autora principal y doctora en el departamento de Medicina de la Universidad de California en San Francisco, Kartika Palar. La investigadora agregó que los huertos familiares y comunitarios son enfoques complementarios de la agricultura urbana, que juntos promueven un sistema alimentario local más resistente.

Menos estrés

«Las frutas y verduras son un suministro más estable. Ya no es como ‘Oh, ¿y ahora qué? Sólo podemos permitirnos un poco de ensalada’ Simplemente vamos y lo cosechamos, y lo tenemos todo el tiempo«, comentó una participante del estudio, de 47 años, sobre cómo le ayudó el jardín durante las épocas del mes en las que el dinero no era suficiente.

«Valoro más las cosas que cocino y las cosas que obtengo de mi jardín que las cosas que compro», indicó otro participante, de 34 años. «Hay una gran diferencia…Me siento bien de haberlo cultivado, porque estoy comiendo algo que cultivé yo mismo. Eso para mí no tiene precio», explicó.

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Los participantes también describieron una disminución del estrés y del comportamiento sedentario, tanto en adultos como en niños. Así, el cuidado del jardín condujo a una mayor actividad física debido a la necesidad de regar, cosechar y plantar.

«La agricultura urbana es un recurso comunitario importante que puede contribuir no solo a la nutrición y la salud, sino también al desarrollo urbano y la conexión social», ha asegurado la autora principal del estudio, la doctora Sheri Weiser. Por último, ha agregado que combinar el cultivo del huerto en el hogar con la educación nutricional es una estrategia innovadora para ayudar a reducir la carga de enfermedades prevenibles, como la diabetes, en poblaciones de bajos ingresos con acceso limitado a alimentos saludables.

(Fuente: DPA)

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