. . .



El Villarejo que salió de la cárcel y atendió a los medios como una estrella de cine que presenta una película no parecía Villarejo. Si no fuera por la boina, metonimia pura, aquel tipo podría pasar por uno de los imitadores del excomisario, y no de los mejores. Como le sucedió a Charlie Chaplin, que perdió un concurso de imitadores de Charlot al que se inscribió, el personaje hoy nos parece menos real que su icono. El trasunto que sale en la serie Antidisturbios es mucho más verdadero que el señor que salió esta semana de la cárcel.

Seguir leyendo



Source link

loading...