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Tengo un problema y no tiene que ver con el espionaje. Esta semana me toca hacer la prueba de apnea en El desafío. Es la prueba estrella del programa y Juan Diego, nuestro atractivo entrenador, invita a todos los que la practicamos a elaborar una lista mental de temas con los cuales poder evadirnos y ganar segundos bajo el agua sin respirar. Él sugiere canciones, recetas, momentos felices. Pero yo prefiero pensar en Charlene y el supuesto acuerdo de separación que acaba de conseguir de su marido, Alberto de Mónaco. Bajo el agua o en la tierra nada evade más que pensar en Mónaco. Charlene recibiría 12 millones de euros anuales para “gastos personales” y una residencia en Suiza, según el acuerdo que la casa real monegasca no ha desmentido. No está claro si puede enamorarse otra vez pero sabemos que su hermano ha conseguido por fin la residencia monegasca y estará cerca. Si con todo eso en mi cabeza no supero tres minutos bajo el agua, es que no valgo para ningún desafío.

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