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A primera vista pueden no ser de lo más apetecible, pero esconden un valioso don. El gusano de la harina contiene proteínas que, una vez procesadas, pueden ayudar a prevenir la diabetes. Es la principal conclusión de un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Granada (UGR), pertenecientes al grupo de Biorreactores (BIO-110), que han conseguido obtener e identificar péptidos (moléculas formadas uno o más aminoácidos unidos por enlaces químicos) que pueden ejercer un efecto antidiabético a partir de la fracción proteica del insecto Tenebrio molitor.

Existen estudios previos de péptidos bioactivos en proteínas de alimentos tradicionales como lácteos y pescado, pero los investigadores buscaban un recurso «más sostenible y novedoso», explica a ABC Salud Fernando Rivero Pino, doctorando del Grupo de Biorreactores (BIO-110). Y llegaron a estos insectos. Encontraron una empresa en Salamanca, Tebrio, una de las pioneras en la cría de insectos a nivel industrial en Europa, que les donó harina del gusano Tenebrio molitor.

La diabetes tipo II es una de las enfermedades de mayor prevalencia actualmente, con más de 400 millones de personas afectadas. Para su tratamiento se utiliza la administración oral de diversos medicamentos que actúan inhibiendo enzimas como la DPP-IV o la glucosidasa, o análogos de hormonas involucradas en la restauración de la actividad de la insulina, característica que define dicha enfermedad. Actualmente se está investigando el potencial uso de los péptidos procedentes de proteínas alimentarias con capacidad para inhibir estas enzimas, generando un efecto antidiabético en el paciente.

Mediante procesos enzimáticos, los investigadores optimizaron el proceso de liberación de péptidos contenidos en la proteína de Tenebrio molitor con dicha capacidad inhibitoria. Consiguieron hidrolizados de proteína de insecto con valores de bioactividad comparable a fuentes tradicionales. Se identificaron 7 péptidos inhibidores de la enzima DPP-IV, con una longitud media de 5 aminoácidos y 6 péptidos inhibidores de la enzima glucosidasa, de una longitud entre 2 y 4 aminoácidos.

No estamos ante un medicamento. Los investigadores consideran que estos resultados podrían servir de base para el desarrollo posterior de un alimento funcional. «La idea sería que pudieras incorporarlo a tu dieta y que la propensión a desarrollar diabetes sea menor porque estás regulando tu metabolismo», señala Fernando Rivero Pino. De la misma opinión es Emilia M. Guadix, directora del Grupo de Biorreactores (BIO-110): «la alimentación con estos péptidos puede servir en estados previos, en la prediabetes, no cuando la enfermedad está implantada. Ahí ya se necesitan fármacos».

El siguiente paso en esta investigación es estudiar a qué matriz alimentaria podría añadirse este ingrediente encapsulado para mejorar su biodisponiblidad. «Vamos a ver cómo funciona en distintas matrices muy seleccionadas como sopas, zumos y leches fermentadas. También tenemos que simular qué ocurre cuando pasa por nuestro aparato digestivo porque el objetivo es que llegue y sea absorbido. Cuando tienes varias matices que funcionan igual de bien, eliges según el gusto del consumidor», explica Emilia M Guadix.

Si los resultados in vitro siguen siendo positivos, el último paso sería confirmar su funcionalidad en estudios in vivo con seres humanos.

Aunque reconocen que no es un alimento tradicional en nuestra cultura, los investigadores de la UGR consideran que la utilización de insectos en alimentación funcional es y será un tema de investigación relevante en los próximos años.



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