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No es un rediseño. Es el decorado que acaba con el presentador busto parlante. Y con el código narrativo clásico (entradilla-vídeo-declaración) y las noticias a secas, sin relato. En la primera semana de la nueva imagen de los informativos de Televisión Española, el rigor mortis ha sido transformado por un modelo que adopta el lenguaje de los nuevos medios sin entrar a competir con ellos: la batalla de la inmediatez fue ganada hace una década por las redes sociales en los teléfonos inteligentes. Esas inmensas cuatro pantallas led de alta resolución, de dos metros y medio de alto por catorce de largo (la más grande), son la parte más espectacular de lo que no se ve.

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