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El éxito de una rutina de belleza se basa en la constancia y en la adaptación a las necesidades específicas de cada piel. Sin embargo, hay un activo que no debe faltar en ninguna rutina cuando el objetivo es retrasar el envejecimiento cutáneo. Se trata de la vitamina C. Dermatólogos y farmacéuticos coinciden en que es un ingrediente imprescindible para el cuidado de la piel.

Vitamina C, un poderoso antioxidante
El ácido L-ascórbico (conocido comúnmente como vitamina C) es esencial para el organismo, en general, por sus propiedades antioxidantes, pero, además tienen numerosos beneficios dermatológicos. El doctor Gabriel Serrano, dermatólogo y presidente de los Laboratorios Sesderma, explica que «la vitamina C es el mejor aliado para combatir los radicales libres, recuperar la luz natural de la piel, unificar su tono y devolverle la vitalidad». En los últimos años, gracias a la investigación de los laboratorios y expertos en la piel, se ha descubierto que el 80% del envejecimiento cutáneo se debe a los rayos solares y a otros factores como l
a contaminación o el estrés, precursores de los radicales libres. Por eso es esencial el uso de antioxidantes, como la vitamina C, para frenar el estrés oxidativo que provocan y hacer frente al fotoenvejecimiento. «El poder antioxidante de la vitamina C combate el daño y el envejecimiento prematuro por exposición al sol, contaminación o estrés», añade el doctor Serrano.

C-VIT Ampollas Intensive Serum de Sesderma (19,95 €, 10 ampollas) y Banana Bright Vitamin C Serum de Ole Henriksen (59,66 €, solo en Sephora).

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Otras propiedades antiedad
Además, la vitamina C tiene otros beneficios para la piel que resultan fundamentales para prevenir su envejecimiento. El farmacéutico Jesús Herrero, de Farmacia Marta Marta (@martamasi5), asegura que «la vitamina C tiene acción antiinflamatoria, despigmentante, mejora la función barrera de la piel y estimula la formación de colágeno». El doctor Gabriel serrano añade «la vitamina C es fuente de vitalidad e hidratación diaria, ya que incrementa la luminosidad de la piel, aporta un extra de hidratación, mejora su elasticidad y unifica el tono». Con todos estos beneficios, la vitamina C se convierte en un imprescindible para tratar las arrugas, la pérdida de firmeza y elasticidad y las manchas, principales signos del envejecimiento de la piel.

Sérum antimanchas Vitamina C de Garnier Skinactive (8,99 €) y

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Cómo introducir la vitamina C en la rutina de belleza
El envejecimiento de la piel comienza alrededor de los 25 años cuando empiezan a descender los niveles de colágeno, ácido hialurónico y elastina. Aunque depende de cada persona, es en torno a esa edad cuando se aconseja iniciar el uso de activos antiedad como la vitamina C. Los dermatólogos y farmacéuticos recomiendan utilizarla por la mañana, después de la limpieza y antes de la fotoprotección, para proteger a la piel de la oxidación que provocan los factores como los rayos UV, la contaminación, el estrés… Pero también es posible utilizarla en la rutina de noche. Aunque hay una gran variedad de cosméticos con vitamina C, lo ideal es elegir el formato sérum, que suele incluir una concentración más elevada.

De izquierda a derecha: Sérum Antioxidante Multivitamínico Hi Antiage de Avance Cosmetic (12,95 €); Sérum de vitamina C pura de SkinLabo (15,09 €); Flavo-C Forte Isdinceutics de Isdin (24,90 €, 10 viales).

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Qué vitamina C elegir
No todos los productos con vitamina C son iguales. En primer lugar, hay que saber que existen cosméticos con vitamina C pura o vitamina C estabilizada. La primera, aunque más eficaz, puede irritar las pieles más sensibles. La vitamina C estabilizada es más fácil de tolerar. En segundo lugar, hay que tener en cuenta qué concentración de vitamina C tiene el producto. El farmacéutico Jesús Herrero explica que «la concentración habitual para disfrutar de todos los beneficios de la vitamina C ronda entre 10-20%, si se supera esa concentración seguramente no se aumenten los beneficios, pero si se irrite la piel». Otro parámetro importante es el pH. Según el experto «para favorecer su penetración, la vitamina C pura necesita que el pH de la fórmula sea alrededor de 3,5 o menor. En el caso de la vitamina c estabilizada, el pH puede ser más parecido al de la epidermis» (entre 4,5-5). Finalmente, señalar que la vitamina C pura es un activo inestable y fotosensible, lo que quiere decir que se inactiva con la luz solar.

De izquierda a derecha: Vitamina C Ultra Plus de Cameleon Cosmetics (15,90 €); Sérum Vitamina C de Mario Badescu (51,99 €, en Sephora); Sérum Pure C 10 con vitamina c pura de Germaine de Capuccini (65 €).

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La vitamina C no mancha la piel
Uno de los mitos más extendidos sobre la vitamina C es que mancha la piel y no se puede usar en verano, pero es falso. Al contrario, señala el farmacéutico del grupo @martamasi5 «la vitamina C tiene capacidad despigmentante y unificadora de tono, otra cosa es que, si se pone exceso de producto, no tenga capacidad de penetración y el sobrante pueda oxidarse en la superficie de la epidermis dando lugar a una coloración parduzca. Esto se resuelve con una buena higiene facial domiciliaria». Respecto al uso de la vitamina C en verano la farmacéutica Genoveva Lucena Bello, titular de la farmacia La Espartería de Córdoba, matiza que «es un activo fotosensible, es decir, se inactiva con el sol, pero no es fotosensibilizante, es decir, no altera ni afecta a la piel de cara a la exposición solar, todo lo contrario, la protege de la misma. Lo ideal es utilizarla a diario, tanto los días con una fotoexposición más intensa, como los días que no se vaya a salir de la oficina. Un buen antioxidante es un activo cosmético que nunca debe faltar en la rutina, y mucho menos en época de alta fotoexposición como es el verano».



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