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Montado en una bicicleta con un gorro de lana y la obligatoria mascarilla llegó Iñaki Urdangarin el pasado miércoles poco antes de las 8:30 horas al despacho de abogados Imaz & Asociados de Vitoria. Allí el nuevo empleado trabaja como asesor empresarial ya que es licenciado en Administración y Dirección de Empresas y tiene un máster en Formación, Intervención y Administración de Empresas por Esade. Poco antes de esa hora el que fuera su socio en el Instituto Nóos, Diego Torres, ya había comenzado su jornada laboral como responsable de marketing de una empresa de plásticos en Sant Cugat del Vallès, su localidad de residencia de siempre. Los máximos responsables de uno de los casos más mediáticos de los últimos años han recuperado parte de su libertad. El Supremo condenó a Urdangarin por los delitos de malversación, prevaricación, fraude a la Administración, dos delitos fiscales y tráfico de influencias. Torres, que se asoció en 2003 con el marido de Cristina de Borbón, cumple condena por malversación, prevaricación y fraude a la Administración.

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