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La importancia de los tratamientos alternativos a la vacuna para frenar la pandemia



Las vacunas COVID-19 serán fundamentales para que el mundo pueda salir de la pandemia, ya que ayudarán a prevenir y proteger de una mayor propagación de la enfermedad. Pero no se puede olvidar que «los medicamentos para tratar la COVID-19 son cruciales para abordar las necesidades de los pacientes que están sufriendo la enfermedad», señala el doctor Rafael Cuervo, responsable médico de terapias COVID-19 de GSK en España. A diferencia de las vacunas, que actúan para inducir la inmunidad, «los anticuerpos actúan para proporcionar la inmunidad; es decir, no dependen de la persona para generar su propia respuesta inmunitaria», añade.

Incluso con la introducción de las vacunas para la COVID-19, desde GSK señalan que «todavía existe una necesidad significativa de tratamientos efectivos para la enfermedad debido a los niveles sin precedentes de infecciones, hospitalizaciones y muertes». En toda su búsqueda de soluciones para frenar la COVID-19, la compañía está comprometida a «trabajar en equipo, adoptar un enfoque global, asegurar un compromiso con el acceso y apoyar la preparación para futuras pandemias».

Anticuerpos
Al hablar de los anticuerpos hay que tener en cuenta que tienen el potencial de funcionar en diversas poblaciones, incluidos los ancianos, y que además pueden proporcionar una inmunidad inmediata y poderosa que puede funcionar en horas o días, en lugar de semanas. Es por ello que GSK ha puesto en marcha una colaboración con la compañía Vir Biotechnology «con quien estamos desarrollando dos anticuerpos monoclonales y, además, también hemos estado investigando dentro de nuestra cartera de moléculas en desarrollo y hemos descubierto que uno de nuestros anticuerpo monoclonales en investigación para la artritis reumatoide, puede ser un tratamiento potencial para pacientes hospitalizados con enfermedad pulmonar grave relacionada con la COVID-19. Acabamos de anunciar hace unas semanas los resultados de la fase II y vamos a avanzar para comenzar la fase III cuanto antes», explica el doctor Cuervo.

Uno de los anticuerpos que está desarrollando con Vir Biotechnology es derivado de células de un paciente convaleciente que sobrevivió al síndrome respiratorio agudo severo (SARS). Este anticuerpo se seleccionó para su desarrollo porque los datos preclínicos sugieren que tiene una acción dual con potencial de neutralizar el virus y matar las células infectadas, además de proporcionar una alta barrera a la resistencia (basada en estudios in vitro) y alcanzar altas concentraciones en los pulmones (uno de los principales lugares donde se produce la infección). El primer paciente recibió una dosis en el ensayo COMET-ICE (COVID-19 Monoclonal antibody Efficacy Trial – Intent to Care Early) a finales de agosto de 2020. El estudio se expandió a nivel mundial a la fase III a finales de septiembre en base a los datos iniciales que muestran una evaluación positiva del perfil de seguridad y tolerabilidad. Este estudio evaluará el perfil de riesgo-beneficio del tratamiento en aproximadamente 1.300 participantes no hospitalizados en todo el mundo

Hay además otro estudio en marcha con este anticuerpo monoclonal en fase III dentro del Programa Acelerador de Intervenciones Terapéuticas y Vacunas (ACTIV, por sus siglas en inglés) del Instituto Nacional de Salud (NIH) de Estados Unidos. Este ensayo está diseñado para evaluar el perfil de riesgo beneficio este anticuerpo monoclonal para el tratamiento de adultos hospitalizados con COVID-19.

El otro anticuerpo que se está desarrollando con Vir ha empezado recientemente, y dentro de la iniciativa AGILE del Reino Unido, un ensayo clínico de fases Ib/IIa para evaluar este anticuerpo monoclonal en pacientes con COVID-19 leve a moderada. Se trata de un anticuerpo neutralizante del SARS-CoV-2 que según los datos preclínicos tiene dos propiedades distintivas: una mayor capacidad para eliminar las células infectadas y el potencial de mejorar la función de los linfocitos T específicos para el virus, lo que podría ayudar a tratar y/o prevenir la infección por COVID-19.

Vacunas
Desde el comienzo del brote epidémico, GSK ha ofrecido su tecnología adyuvante para colaborar con empresas y grupos de investigación de todo el mundo que trabajan en prometedoras vacunas candidatas para la COVID-19 y «también hemos puesto en marcha una colaboración en el campo del desarrollo de vacunas basadas en la tecnología del ARN mensajero», resalta el doctor Cuervo. La empresa de productos farmacéuticos ha utilizado su experiencia científica y tecnológica para marcar la diferencia de la manera más rápida y segura posible. Tal y como recuerda el responsable médico, «estamos trabajando con varios socios científicos y tenemos uno de los portafolios más amplios que abarcan desde la prevención (vacunas) hasta el tratamiento de esta enfermedad».



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