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El cabreo de Ignacio Aguado tras la ayusada fue digno de Pimpinela, pero no es el único con derecho a sentirse traicionado. A María Teresa Campos, la presidenta de Madrid no le ha quitado un gobierno, pero le ha hecho algo peor: torcerle un programa. El mismo miércoles de la infamia y las mociones, Campos estrenaba su nuevo espacio en Telecinco, La Campos móvil, que nacía con una entrevista viejísima a Isabel Díaz Ayuso rodada hace dos semanas. Nunca la actualidad fue tan pretérita.

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