. . .



Cada vez son más las modelos que aprovechan su visibilidad mediática para hablar de inclusión racial, de feminismo o sostenibilidad. Las marcas de moda, por su parte, son más conscientes que nunca de que no pueden hacer oídos sordos a la problemática social, y algunas, incluso, están comenzando a contratar a sus embajadoras en función de su posicionamiento frente a determinadas causas. Natalia Vodianova, sin embargo, siempre estuvo ahí. Puede que su perfil de supermodelo (y su matrimonio con Antoine Arnault, hijo del todopoderoso dueño de LVMH) hayan eclipsado su labor, pero lo cierto es que Vodianova lleva desde los 17 años, cuando se trasladó a París y firmó sus primeros contratos importantes, luchando por que las niñas de zonas empobrecidas crezcan en condiciones más favorables.

Seguir leyendo



Source link

loading...