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Nuño, "cegado" por los pechos de su cita en 'First dates': "No sé ni dónde mirar, se me van los ojos"

B. R. C.

  • «Reconozco que a mí unos buenos pechos me encantan y me ciego un poco», admitió el mecánico.
  • Queralt, su cita, contó que «tras mi separación llegué a pesar 130 kilos, pero he logrado adelgazar 70».

Nuño y Queralt, en 'First dates'.

First dates celebró este jueves su especial ‘A bocados’, donde los comensales del restaurante de Cuatro tenían que llevar un menú elaborado por ellos mismos para conquistar a la pareja que les había buscado el programa.

La primera en llegar fue Queralt, una enfermera badalonesa que admitió: «Me lo paso bien con todo y hay que aprender a valorar que, si tienes un euro en el monedero, saber disfrutar de él«.

«Tengo 33 años y mi hijo, 13», le contó a Lidia Torrent, mientras admitía que «no he tenido suerte en el amor. Al año de ser madre, me separé y lo crie con la ayuda de mi familia». Y también comentó que «a raíz de la separación llegué a pesar 130 kilos porque comía por ansiedad, empecé a hacer dieta y, hasta el día de hoy, he perdido 70 kilos».

A continuación, llegó Nuño, que se definió como «un poco loco porque me gusta el riesgo, los deportes extremos… Hace diez años tuve un accidente en Marruecos y me abrí la cabeza». Y añadió: «El Nuño no falla ni en trabajo, ni en la comida ni en la cama».

Nada más conocer a su cita, el burgalés no pudo evitar comentar: «Lo primero que me he encontrado es que tiene unos buenos pechos». Y durante la cena confesó que «no sabía dónde mirar, se me iban los ojos. Reconozco que a mí unos buenos pechos me encantan y me ciego un poco«.

Pero a Queralt no le gustó tanto su cita: «Físicamente no es mi prototipo, aunque no creo en el amor a primera vista. Le he dado una oportunidad porque siempre hay que conocer a la persona», señaló. Eso sí, «soy una mujer grande y siempre me han gustado los hombres bastante más grandes que yo».

Al final, mientras que Nuño sí que quería volver a ver a Queralt porque «me gustaría conocerte más y, cuando eso suceda, a ver si puede salir de aquí algo», pero la enfermera lo descartó: «No tendría una segunda cita porque físicamente no eres mi prototipo».

Aun así, el burgalés insistió: «Podíamos quedar un día para tomar algo porque la amistad está ahí». A lo que ella le contestó que «nos damos nuestro Instagram, hablamos y tomamos algo…».

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