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Retrato de cinco adolescentes locos por la moda: “Nos compramos máquinas de coser y aprendimos a usarlas en YouTube”



En su colección de debut, en 1989, Martin Margiela incluyó el que sería uno de los sellos distintivos de toda su carrera: las máscaras. Una fórmula de anonimato que centraba toda la atención en la ropa. “Ese desfile, el de las cabezas cubiertas, es mi favorito. Las pasarelas que se hacían antes eran muy épicas y vanguardistas”, explica con elocuencia Nicolás Amadeo Tarantino, mientras posa ante la cámara con unas gafas de Balenciaga y una falda de Celine que le dan el aspecto de un personaje de anime. Dos décadas separan el mítico desfile de su nacimiento, pero este joven parece tenerlo tan nítido en la memoria como si lo hubiera visto en primera fila. “Margiela dio un giro radical a la industria de la moda. Me gusta mucho más lo que se hacía en aquella época que lo de ahora”, añade.

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