. . .

Salvini intenta recuperar terreno con una visita a un pueblo que registró un brote entre jornaleros búlgaros

Salvini ha vivido los peores cuatro meses de su vida política. La pandemia pilló al líder de la Liga descolocado, con un discurso demasiado rígido y un arsenal electoral basado en el monocultivo de la inmigración. La máquina del miedo dejó de funcionar a finales de febrero porque la vida proporcionaba ya demasiado terror como para creer en la amenaza de la invasión. En estos cuatro meses ha perdido más de diez puntos en las encuestas y el personaje que logró captar la atención de los italianos y arrasar en las elecciones europeas ha dado las primeras muestras de agotamiento. Pero vuelven los comicios regionales en septiembre, también en Campania, y el último brote de covid-19 en Mondragone, un pueblo cerca de Nápoles donde 43 jornaleros búlgaros han dado positivo, le ha devuelto inesperadamente al pasado. Al polvorín y al bidón de gasolina.

Seguir leyendo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

loading...