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Un reparto poco equitativo de las vacunas Covid-19 puede hacer que la pandemia dure 7 años más



Solo 10 países acaparan tres cuartas partes de los 194 millones de vacunas covid-19 que se administraron hasta mediados del mes de febrero, un claro ejemplo que ilustra que la carrera para vacunar al mundo está muy desequilibrada.

Hasta el pasado 25 de febrero ningún país del África subsahariana había recibido dosis de vacunas. El primero fue Ghana que recibió 600.000 vacunas contra el Covid-19 gracias a la iniciativa Covax, una alianza global establecida para compartir dosis de vacunas con los países más pobres.

De esta forma se convirtió en el primer país africano en recibir las vacunas gracias al proyecto impulsado por la Organización Mundial de la Salud, que busca apoyar a 92 países de bajos o medios ingresos en todo el mundo.

Hoy mismo ha iniciado su programa de vacunación gracias a Covax

Así, mientras muchos países desarrollados han adquirido compromisos de compra de vacunas que multiplican por dos, tres y hasta por cinco su población.

España tiene previsto comprar cerca de 140 millones de dosis, y se ha comprometido a través de la estrategia de vacunación solidaria a la donación de dosis a otros países, especialmente de América Latina y África

El acceso y la distribución equitativa de las vacunas es más esencial que nunca cuando el virus se ha cobrado ya 100.000 muertes en el continente africano. Esta cifra se alcanza en un momento en el que el sur del continente se enfrenta a una variante del virus altamente infecciosa con unos sistemas de salud que parten de una situación muy precaria.

En este contexto, Médicos Sin Fronteras (MSF) pide a los países ricos y a las corporaciones farmacéuticas soluciones urgentes para garantizar que todos los países puedan acceder a vacunas eficaces de forma rápida y asequible, antes de que sea demasiado tarde.

Y lo mismo piden muchos otros científicos. En un artículo publicado en «Nature», Gavin Yamey, Director del Centro para el impacto de las políticas en la salud global de la Universidad de Duke (EE.UU.), denuncia que si las naciones ricas no actúan rápidamente para garantizar una asignación más equitativa de vacunas, «está será una carrera que todos podrían perder».

Yamey comenta que si los países siguen acumulando vacunas, «la pandemia se prolongará quizás hasta siete años más»

La Unión Europea tiene comprometida la adquisición de 2.000 millones de dosis. España tiene previsto comprar cerca de 140 millones de dosis, y se ha comprometido a través de la estrategia de vacunación solidaria a la donación de dosis a otros países, especialmente de América Latina y África.

«Existe un mantra en la salud global de que un brote en cualquier lugar podría provocar un repunte en todo el mundo, y es por eso por lo que, colectivamente, como comunidad internacional, nos interesa comenzar a compartir dosis y expandir el suministro mundial de vacunas», dijo Yamey durante una rueda de prensa.

Yamey – U Duke

Las OMS esperaba evitar el acaparamiento de vacunas alentando a los países a comprar vacunas a través de Covax. Pero mientras que casi 190 países se han unido a Covax, alrededor de tres docenas de países de altos ingresos también negociaron acuerdos directos con los fabricantes de vacunas para asegurar dosis para sus propios ciudadanos.

A través de estos contratos, un pequeño grupo de países que representan solo el 16% de la población mundial han adquirido más de la mitad de las vacunas Covid-19 disponibles.

Y si bien Covax espera comprar alrededor de 2.000 millones de dosis para finales de 2021, eso llegaría solo para vacunar a alrededor del 20% de las personas en países de ingresos bajos y medianos.

«Lo que me preocupa es que es probable que me ofrezcan la vacuna antes que un trabajador de la salud o una persona de alto riesgo en un país de ingresos bajos o medios. Y eso no está bien, no es justo», dijo Yamey.

Pero se trata solo de un tema de equidad o de justicia.
Según Yamey, existen riesgos económicos y de salud pública para las naciones ricas.

Algunos países que han acordado comprar grandes cantidades de vacunas, como España, se han comprometido a donar dosis sobrantes a Covax una vez que completen la vacunación de sus ciudadanos. Pero Yamey argumenta que necesitan moverse más rápido. Él está pidiendo un sistema de diezmo, donde los países donarían hasta el 10 por ciento de sus dosis incluso mientras continúan vacunando a sus propias poblaciones.

En este sentido, Jeffrey Lazarus, de jefe del Grupo de Investigación de Sistemas de Salud del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y profesor asociado de la Universidad de Barcelona comenta que «no debemos estar debatiendo si dar cada décima dosis de un país rico a uno pobre o no. Tenemos que estar produciendo vacunas mucho mucho mas rápido, no hay nada mas importante en este momento».

Yamey cree que dejar a Covax al final de la lista dejará desprotegidas a miles de millones de personas en los países más pobres durante un año o más, lo que permitirá que el virus continúe propagándose y aumentará el riesgo de nuevas variantes que podrían ser más transmisibles o mortales.

Y claro que los países ricos con excedentes de dosis deben donarlos, señala Lazarus, pero debería hacerse antes porque, «si hay variantes, y vamos a tener variantes, todos estamos en riesgo».

Y esta situación podría tener efectos económicos devastadores, tanto para los países de ingresos altos como para los de bajos ingresos.

Mujer del Congo, / AFP

ORLANDO SIERRA
«Necesitamos dejar de pensar sólo en nuestra propia nación. Necesitamos empezar a pensar en nosotros mismos como una comunidad global interconectada», comenta Yamey

Los investigadores sugieren que los países ricos podrían utilizar su poder adquisitivo para llegar a acuerdos con los fabricantes de vacunas para no solo aumentar la producción general, sino exigirles que compartan tecnología con fabricantes de otras partes del mundo.

Para Lazarus ese es un punto clave. Hay que tener «disposiciones que requieren que los fabricantes de vacunas compartan conocimientos y tecnología para impulsar la producción de otros fabricantes».

Promesas como la de EE.UU. aportar 4.000 millones de dólares para ayudar a Covax a comprar más dosis para países de ingresos bajos y medianos y el de Noruega que donará dosis a Covax en paralelo a su propia campaña de vacunación, parecen ser esperanzadores.

En este sentido, Lazarus se pregunta ¿por qué no estamos produciendo dosis en España? ¿No hay capacidad en este país que produce tanta medicamentos?

«Cuando se analizan las pandemias pasadas, nunca tuvimos nada como un Covax -concluye Yamel- Creo que Covax puede hacer cosas espectaculares para fin de año: las cosas están cambiando de manera muy positiva, pero no lo suficientemente rápido».



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